miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sombreros

Con la escueta iluminaicon de la escena solo el perfil de su figura era visible; pero alli se encontraba el caminante, recorriendo el camino que las piernas de ella formaban; su caminar era acompasado, tranquilo; pero impetuoso rozando la arrogancia.

Sin avisar a su paso se alzo la muralla de su cintura;muralla que formaba un obtaculo infranqueable en su caminar, muro perlado y ladron de su deseo.
Pero como toda muralla, como toda construccion tenia puntos debiles; comenzó su busqueda y al dar con el primero lo destruyó, desabrochandolo; un segundo punto debil corrió la misma suerte que el primero y al hallar un tercero, sin amedrentarse, acabó con él de la misma forma, !Cayo¡, el muro cayo ante él, en un estrepito de rocas caidas, roce de telas y respiraciones entrecortadas; continuó su camino perdiendose, sin arrepentirse, en el hueco de sus piernas, su camino; en un eterno caminar, en una eterna caricia...

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